Abuso Sexual Infantil ¿Denunciar o silenciar? - por Carlos Alberto Rozanski
En mi función de Juez de la Cámara I del Crimen de San Carlos de Bariloche, durante casi una década, debí juzgar numerosos casos de agresiones sexuales a niños. Eso me enfrentó a una problemática compleja y de la que sabía poco. Conocía algunas cosas, las estrictamente jurídicas y las de sentido común, y desconocía todas aquellas que no se describen en los libros de derecho.
La impotencia y la angustia que me generaba muchas veces no poder abordar los casos de una manera más integral y donde se tuviera en cuenta no sólo la necesidad de esclarecer un hecho, sino además la de proteger a la víctima, fue mi incentivo para investigar el tema. Así, comencé a leer las obras de distintos autores provenientes de otras ramas de las ciencias sociales tales como la psicología, la sociología y la filosofía. Dichas lecturas me aportaron una visión amplia de la problemática y me permitieron comprender los principios contenidos en la normativa tanto penal como de protección desde otras perspectivas...
... El cambio necesario no será producto de la tarea de un juez, de una abogada, de una médica, de un terapeuta, de una trabajadora social, de una docente. Alguna de las nombradas podrá liderar o iniciar el proceso, pero para producir modificaciones necesitamos el esfuerzo conjunto de esos profesionales y de muchos más.
¿Cuál es el cambio que propone el autor de este libro? Nada más ni nada menos que "comenzar a elaborar un modelo de intervención respetuoso y que no lastime a las víctimas. Uno que tenga en cuenta las principales características y consecuencias del fenómeno, así como la legislación protectora vigente y donde la criatura abusada no sea una foja de un expediente, sino el centro y sentido mismo de esas actuaciones. Donde el familiar no abusador que acude a la justicia, reciba el trato y la contención que merece. Donde los profesionales de las disciplinas no jurídicas que igualmente les toca intervenir, sean escuchados con atención y respetados en los estrados judiciales. ... un modelo inspirado en una ética humanista en el cual/os jueces utilicen el enorme poder que poseen, para que las leyes se cumplan y para que ningún niño víctima vuelva a ser maltratado.